11/08/2021
Fisco

Los factores estructurales de la crisis financiera de Neuquén

No se “gasta” mucho en salarios, sino que se recauda poco sobre el capital.

Luego de la gran huelga de los trabajadores de la salud, que arrancó un acuerdo salarial muy superior al que habían pactado las burocracias de ATE y ATEN, el gobierno de Neuquén se valió de eso como excusa para relanzar el endeudamiento, a tasas usurarias. Siete meses después de haber llegado a un acuerdo con los acreedores de títulos en pesos y en dólares, el oficialismo provinical planteaba la necesidad de volver a emitir deuda y contó con el voto favorable de una parte de la bancada del Frente de Todos.

La asfixia financiera no proviene de elevados gastos en salarios, como sostiene el MPN, sino que de hecho la relación masa salarial respecto al total de ingresos corrientes es la más baja de los últimos cuatro años. No de gusto el oficialismo cajoneó el proyecto de nuestra compañera legisladora Patricia Jure sobre fijar impuestos al gran capital. Los propios datos de la Dirección de Estadísticas y Censos de la provincia revela que las exenciones y “perdones” en el cobro de impuestos a empresarios, así como la evasión tolerada y la imposición de condiciones leoninas por parte de las petroleras -con YPF a la cabeza- retraen de las arcas fiscales mucho más del déficit financiero que se presenta.

Ingresos Brutos

El impuesto de mayor incidencia en la recaudación provincial es Ingresos Brutos. Precisamente, si medimos su evolución en términos reales (descontada la inflación), comienza a ser negativo desde setiembre de 2019, mucho antes de la pandemia y de la huelga de salud.

En agosto de 2019 el entonces presidente Macri en campaña visitó Vaca Muerta y fue recibido con grandes elogios por el gobernador Omar Gutiérrez, agradeciendo las inversiones a las empresas. Macri habló de la “revolución energética”. Esto fue apenas unos días después del decreto nacional 566/2019 a partir del cual las petroleras profundizaron su huelga de inversiones. El sindicato petrolero, que ya había firmado la nefasta adenda al CCT, alertó sobre más de 1.000 despidos en el sector.

Esa huelga de inversiones produjo la consecuente caída de la actividad y la menor recaudación por Ingresos Brutos, bajo la mirada complaciente del gobierno “propietario” del recurso.

Inmobiliario

El último censo agropecuario, de 2018, indica que respecto al censo anterior (de 2008), hay una caída en la cantidad de establecimientos del 25%, a pesar de lo cual la extensión de superficie creció un 54%, reflejando un alto grado de concentración de la tierra bajo explotación agraria (desde fruta hasta pasturas).

Si lo medimos en relación al rubro ganadería, se verifica una caída en la cantidad de establecimientos, especialmente en la ganadería caprina (chivos), la típica explotación pecuaria de los pequeños crianceros del centro y norte de la provincia. El sector caprino cayó tres veces más que el sector bovino, más típico de la zona del centro-sur. Por otro lado la instalación de feedlots dedicados al engorde para faena, ha crecido mucho en los últimos años acicateados por un precio en góndola de la carne vacuna, hasta del doble de lo que se paga en provincias vecinas. Por ejemplo el 6% de los establecimientos poseen la mitad de las vacas (vientres), mientras la otra mitad se reparte en el 94% restante.

Cabe la pregunta de qué nivel de aporte impositivo tienen los establecimientos agropecuarios, incluido medianos y grandes. Por empezar, según el Código Fiscal, tributan la alícuota cero (nada) en Ingresos Brutos. Pero tampoco tributan en el inmobiliario, ya que por diversas leyes y las sucesivas prórrogas, hacen muchos años que están eximidos de tal impuesto.

Sin embargo comparando el año 2020 (pandemia) con el año 2019, el inmobiliario ha sido el único impuesto que ha aumentado a valores corrientes, y el que menos ha caído a valores constantes, lo cual se explica por el aumento de la presión impositiva del mismo en las zonas urbanas, sobre las barriadas.

Regalías

Este rubro de ingresos provinciales esta directamente ligado a los precios en boca de pozo para el gas y del barril de petróleo, así como a la devaluación de la moneda nacional, ya que se calculan sobre precios medidos en dólares.

En el año 2018 el peso se devaluó un 110%. Alrededor de un 60% en el 2019. Y otro 45% en el 2020.
El precio del barril Brent (sobre el que se calculan las regalías en Neuquén), subió durante 2018 hasta octubre y cayó luego un 13% los últimos meses. En el 2019 el precio del barril con altibajos cerró el año con un aumento del 29%. En el 2020 cayó un 22%.

La producción petrolera de la provincia creció durante 2018 y 2019 casi un 50%. Cayó en marzo, abril y mayo del 2020, para comenzar luego una recuperación hasta los niveles previos a la caída. Resumiendo para el trienio 2018-2020: precios del barril en alza dos de los tres años. Producción en alza en todo el trienio (a excepción de tres meses). Mayor ingreso de pesos por dólar durante todo el trienio (para pagos de salarios y servicios en pesos).

Sin embargo el ingreso total de regalías del trienio, a valores constantes, registra una caída abrupta.
Una pista sobre el punto la dio el ministro de Economía de la provincia, Guillermo Pons, cuando en el informe a Legislatura confesó que las petroleras, con YPF al frente, ponen un techo al valor del barril sobre el cual liquidan regalías. Mencionó los 49 dólares por barril como tope. Es decir que gran parte del trienio con valores superiores a ese tope, las petroleras no pagaron como regalías lo que correspondía, sino mucho menos.

El informe del Ministerio de Economía

Mientras se escribía este artículo, se publicó un informe del Ministerio de Economía de Neuquén que habla de un cierre con un superávit corriente de $11.018 millones el primer semestre. El informe oficial, de neto corte de propaganda electoralista, anuncia “un crecimiento interanual del 63% y un crecimiento por sobre lo presupuestado del 21% ($17.791 millones) en los ingresos corrientes”. A poco que se contraste con la realidad, queda en evidencia que esto no refuta.

En primer lugar hay que decir que el superávit corriente en el presupuesto 2021 es de $ 21.841 millones, de modo que suponiendo que en la segunda mitad del año se logre otro monto de superávit corriente similar, no estaría fuera del rango anual presupuestado.

El propio informe reconoce que ha crecido la recaudación impositiva gracias el IVA y Ganancias, dos impuestos que hasta junio se conforman en una gran proporción por lo que pagan los consumidores ante el aumento de precios (inflación) y el que paga una buena parte de los asalariados.

El ingreso de regalías también se ubica por encima de lo presupuestado. Pero a renglón seguido vende gato por liebre, porque toma como promedio un precio del barril Brent en junio de U$S51,83, cuando en realidad superó los U$S60 en abril, y en junio no solo no bajó de ese precio sino que incluso llegó a superar los U$S70. Su promedio nunca puede ser el que indica el informe del Ministerio de Economía de Neuquén. Máxime cuando en junio la provincia batió récords de exportación de crudo. La pista del precio promedio indicado por el gobierno es que las empresas liquidan al precio que se les antoja, ante la pasividad del gobierno neuquino.

Apelando a la “ingeniería lingüística”, el informe no reconoce como deuda la contraída recientemente por $12.000 millones, ni otras, a las que hay que pagar a tasas de usura.

En conclusión, los factores estructurales del déficit siguen en pie. Y si no se recaudan impuestos sobre el capital, si se exime a gran parte de los empresarios agropecuarios del impuesto inmobiliario, y si se tolera que las petroleras no liquiden las regalías al precio internacional del barril, queda en evidencia que la asfixia financiera no es provocada por ningún acuerdo salarial, ni por el nivel de gasto en ayuda social, sino por la promovida evasión impositiva de las patronales y las tasas de usura de los prestamistas al Tesoro.

La apertura de las cuentas y libros del Tesoro neuquino al control obrero y popular arrojaría más novedades que confirmarían este artículo.

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