Warning: Invalid argument supplied for foreach() in /var/www/html/wordpress/wp-content/themes/powp/template-parts/content.php on line 33
11/09/2021
Notice: Undefined variable: nroEdicion in /var/www/html/wordpress/wp-content/themes/powp/template-parts/content.php on line 155

La bicicleta financiera no terminó con el macrismo

Lo confirma Pesce, reconociendo que no hay crédito privado porque los bancos solo colocan en Leliq.

En la apertura de un foro organizado por el Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas, el presidente del Banco Central, Miguel Pesce, pidió a los bancos que consideren destinar sus recursos a créditos productivos que estimulen la actividad económica, en lugar de seguir engrosando el stock de Leliq. «Necesitamos que la capacidad de ahorro del país, que el BCRA tiene en forma de pasivos esterilizados, se transforme en instrumentos de inversión en la economía real», manifestó el titular de la entidad monetaria. Es una confesión del fracaso de quienes asumieron el gobierno prometiendo terminar con la «timba financiera» del macrismo y abrir un ciclo de crecimiento productivo.

«Argentina no necesita recursos esterilizados en el Banco Central, sino que estos estén produciendo e invirtiendo», sostuvo Pesce, en referencia a la gigantesca suma de 3,9 billones de pesos que entre Leliq y pases constituyen la deuda remunerada de la entidad que conduce, y por la cual solo este año ya se pagaron cerca de 750.000 millones de pesos en concepto de intereses (equivalente a la suma de lo que gastó el Estado nacional en salarios y salud).

Esta liquidez ociosa, que implica una descomunal fuente de transferencias a los bancos, es sin lugar a dudas el nicho más rentable y seguro para que estos inviertan los pesos de los ahorristas, cuyos depósitos toman a tasas baratas. Por eso, por más que el titular del Central insista en que «la Argentina necesita desarrollar su mercado de capitales», lo cierto es que ofrece una vía de ganancia asegurada que desincentiva el préstamo al sector privado (a diferencia de un deudor que puede devenir en incobrable, el BCRA tiene la máquina de imprimir billetes).

Para ver que se trata de una política de gobierno, vale agregar que el ministro de Economía, Martín Guzmán, con su esquema de cubrir el (ajustado) déficit fiscal vía endeudamiento para evitar emitir, ofreciendo para ello bonos indexados a la inflación o al dólar y con tasas cada vez más altas, constituyen otra aspiradora del dinero en circulación. Una vez más, es una fuente mucho más redituable que cualquier crédito a la producción o el consumo privado.

Esta política monetaria «ortodoxa», dictada por la intención de allanar el camino a un acuerdo con el FMI, reedita la tan vilipendiada bicicleta financiera que se cuestionaba a Macri, y deja en ridículo los discursos de Alberto Fernández y Guzmán, en sus giras por el exterior, acerca de la necesidad de recuperar un «capitalismo productivo» como contraste con el dominio del mercado de las finanzas. Veamoslo con números.

Los depósitos en pesos del sistema financiero local crecieron en lo que va del año más de 1,7 billones de pesos, pero solo un 22% (esto es, aproximadamente solo uno de cada cinco pesos) fue destinado a créditos al sector privado; estos, de hecho, revelan una caída promedia mensual del 2% respecto de la inflación (Ámbito Financiero, 9/8). Esto cuando se estima que más de un 75% de las transacciones de la actividad económica se financian vía crédito bancario.

Es evidente entonces que los pasivos del Banco Central y del Tesoro obstaculizan una recuperación de la economía, especialmente de la inversión pero también de estímulos reales al consumo -cuando se hunde el poder adquisitivo de salarios y jubilaciones. Lo peor, con todo, es que en el intento de contener la estampida inflacionaria estos títulos adoptaron una dinámica de crecimiento con efecto bola de nieve, que se retroalimenta a sí misma, porque los bancos reinvierten en Leliq lo que cobran por intereses y los tenedores de bonos públicos refinancian sus vencimientos con el Tesoro con el beneficio de asegurarse que no perderán en caso de devaluación.

Nada de esto, desde ya, evitó que la inflación se ubique en un 50% interanual. Eso se debe en gran medida a que las reservas internacionales siguen por el suelo, porque casi todo el superávit comercial por el récord de la soja se consumió en pagos de deuda externa y operaciones para contener la brecha cambiaria.

Un columnista de Clarín destaca que «los bancos privados aseguran que la demanda de crédito es cero» (10/8). De hecho, agrega, las estadísticas del BCRA revelan la particularidad de que la tasa de los plazos fijos minoristas.

caída demanda credito, huelga inversiones

ganancia

También te puede interesar:

El incremento de septiembre será del 12,3%. La mínima no llegará a los $26.000.
Un panel de científicos alerta sobre los desastres "sin precedentes" que se avecinan.
Un aval al saqueo de las riquezas del país por las multinacionales y el capital financiero.
El imperialismo yanqui presiona en el cuadro de la guerra comercial y tensiones geopolíticas.