31/07/2008 | 1048
NACIONAL BUENOS AIRES

No me interesa firmar esta carta

Por Jorge B.

Me llegó un modelito de carta que ciertos padres -que dicen ser un “sector importante de padres”, pero no dicen cuántos son- quiere entregar a Virginia González Gass, rectora del Nacional Buenos Aires, para avalar las sanciones contra el estudiantado que se movilizó y protagonizó la toma para reclamar el cumplimiento del Acta Compromiso firmada por el rector de la UBA de puño y letra.

Nosotros nos diferenciamos de estos padres por una razón muy sencilla pero fundamental. Somos el grupo de padres que sí estamos por el cumplimiento del Acta Compromiso. Es decir, por el cumplimiento de la palabra empeñada por las autoridades. Estamos en contra de que los adultos borren con el codo lo que firmaron con la mano. En general, estamos en contra de la irresponsabilidad de las autoridades (adultos) frente a los Cromañones, o las explosiones como las de Río Tercero y la Amia, o los asesinatos de docentes como Fuentealba.

En un país donde las autoridades no pagan, estos padres pretenden venir con el verso fascistizante de que el que las hace las paga. En el país de la impunidad, estos padres quieren hacer tronar el escarmiento contra nuestros hijos, por el “pecado” capital de llamar a asambleas de estudiantes y decidir a mano alzada las medidas a tomar.

El que dice ser un “sector importante de padres” -como si eso significara tener razón-, elude olímpicamente cualquier alusión al Acta Compromiso. Es decir, elude la razón y el origen mismo por los cuales nuestros hijos salieron a luchar. Ese solo “detalle” ya los tipifica.

Es un grupo de adultos que clama “orden” a cualquier precio, obviando todo el proceso participativo previo de los estudiantes, la historia del Centro en el colegio, la historia del Colegio mismo, la manera deliberativa en que se forman los chicos en el Buenos Aires, etcétera.

Estos padres ni saben por qué en el claustro central del Colegio hay una placa recordatoria de todos nuestros compañeros asesinados y desaparecidos por la Triple A y la dictadura militar. Ni siquiera saben cómo eran estos compañeros -adolescentes todos ellos-, cómo sentían, cómo los acuciaba el deseo de transformar el presente para tener otro futuro con un sentido altruista, no egoísta…

O tal vez lo saben, y por eso se oponen a la toma “como método aceptable de cursar un conflicto”.

¿Quiénes son ellos para decidir en lugar del alumnado?

¿Qué autoridad se arrogan, más allá de la patria potestad que les corresponde por sus propios hijos?

¿Por qué no se dejan de patotear a los nuestros?

Hablan de “convivencia dentro de un ámbito democrático”, cuando el Consejo de Convivencia es una fantochada donde a los consejeros estudiantiles -que eligen los propios estudiantes- ni siquiera les dejan defenderse a sí mismos, pero en cambio las autoridades sí pueden ser juez y parte del Consejo de Convivencia -poner sanciones y aprobar las sanciones impuestas…

Acusan a los chicos de dañar elementos del colegio, y omiten referirse a la situación edilicia y de mobiliario que el colegio ya venía sufriendo.Jorge B.,

Hacen referencia a que están inquietos acerca de las acciones que se desarrollarán respecto a los hechos pasados y posibles hechos futuros, pero no los intranquiliza que las aves de rapiña se quieran quedar con el campo de deportes del CNBA, ni que el presupuesto universitario cada vez alcance menos.

En un contrasentido increíble, dicen que tratan de sostener la educación pública, cuando en realidad, a la educación pública la tiene que sostener el Estado.

Esa simple definición ya los retrata como un sector privatista y elitista -pero no de elite intelectual, sino socioeconómica.

En el Buenos Aires siempre se formaron cuadros dirigentes.

Nosotros somos los padres que queremos cuadros comprometidos con el sentido de igualdad, libertad e independencia.

Y fundamentalmente, por sobre todas las cosas, no queremos que nuestros hijos sean como estos autotitulados padres…

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