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26/09/2017
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Acerca de “Francia: nueva huelga nacional contra la reforma laboral”


Les escribo como viejo compañero del partido y permanente colaborador del periódico. Vivo en Francia desde hace muchos años; no tengo una actividad militante en este momento por motivos de salud pero sigo interviniendo en la medida de mis fuerzas.


 


Los artículos sobre Francia del último número de PO deberían provocar un llamado de atención. Evidentemente está escrito por un compañero que considera que puede opinar con autoridad sobre la situación política y los problemas de la lucha de clases pero, me permito decir, no conoce el movimiento obrero francés. Comete entonces muchos errores y tiene una apreciación política errónea.


 


En Francia, el jueves 23 no hubo ninguna « nueva huelga nacional » contra la reforma laboral. Se trató de lo que se llama aquí de una « jornada de acción », la segunda después de la del martes 12. La jornada de acción está definida por manifestaciones en decenas de ciudades. La posibilidad de que haya huelgas queda en manos de las federaciones nacionales y de los sindicatos locales.


 


Las críticas a las jornadas de acción son permanentes por parte de los militantes y los grupos sindicales combativos y de los diferentes agrupamientos que se reclaman del trotskismo y del anarquismo. La burocracia lanza estas « jornadas » como un simulacro de combatividad,


 


Para ser claros, PARA IMPEDIR TODO MOVIMIENTO REAL HACIA LA HUELGA GENERAL. La consigna de la huelga general no figura en la convocatoria a las jornadas (tampoco figura la derogación de la nueva ley) y se suceden, en una convocan a la siguiente. En el caso de la ley El Khomri (hace 1 año y no seis meses), durante el gobierno de PS, hubo 15 jornadas de acción y ninguna huelga nacional.


 


Claro que el movimiento hacia la huelga general existe. Durante las jornadas, hubo una huelga nacional entre los ferroviarios -CGT, SUD y el 23, UNSA. No tuvo una enorme repercusión. El lunes 25 está llamada una huelga renovable de los camioneros -federaciones CGT y FO. Puede dar lugar al bloqueo de las refinerías de petróleo. Fue este hecho el que lo hizo popular hace un año. Si se desarrolla ahora, puede ser un punto de viraje.


 


La burocracia de la CGT se negó a toda agitación contra el gobierno de Macrón. Participó con las otras confederaciones y las organizaciones patronales en la así llamada «concertación », una payasada de negociación que el gobierno impuso mientras redactaba las ordenanzas. Al final del verano, cuando el desastre era evidente, la dirección de la CGT se despertó y llamó a la primera jornada, que luego tuvo el apoyo de Sud, de la FSU y de la UNEF, y también de federaciones de FO.  


 


El título del artículo y la información que proporciona SON UN EMBELLECIMIENTO DE LA BUROCRACIA. Ignora un aspecto significativo del movimiento obrero francés: el combate contra esta burocracia, aunque sea hesitante, difícil, con falsas ilusiones y caracterizaciones. Reivindican la huelga general y la movilización contra Macrón desde el 1° de mayo. Es lo que debería interesarle a los redactores de PO informar a los militantes argentinos de esta realidad y contribuir con su reflexión a la evolución política de esos grupos y militantes, aunque no haya una intervención inmediata.


 


Una nota sobre Mélenchon, que acaba de hacer una marcha divisionista. “La Francia Insumisa” no es de « centroizquierda ». Es un movimiento que niega toda identidad política de la clase obrera, que quiere destruir las organizaciones obreras o lo que queda de ellas. La marcha que organizaron no sólo era su “propia” movilización. Se trataba de una marcha de patriotas, detrás de la bandera francesa de los diputados, en nombre del pueblo (incluidos los empresarios). Las banderas rojas están prohibidas en las actividades de LFI.


 


Hubo una polémica interesante en Francia sobre si había que participar o no en la marcha de Mélenchon contra Macrón, ya que iba a ser numerosa. Diversas organizaciones, incluidas tendencias del NPA, se negaron a participar y criticaron abiertamente a Mélenchon. El NPA como tal fue centrista. Besancenot se negó a estar en la cabecera y no hubo columna: la presencia fue en una esquina para distribuir volantes.


 


No quiero enumerar, porque sería largo, los errores de información de los artículos. Por ejemplo, no existe un « sindicato de los magistrados » que haya criticado la ley antiterrorista en curso de aprobación: hay un sindicato minoritario de izquierda que la critica y un sindicato de derecha, bastante más reservado. El proceso político de la sanción de la nueva ley antiterrorista está mal descripto: las intervenciones militares del imperialismo francés no se hacen en nombre de la « ayuda humanitaria »; el artículo olvida las relaciones de cooperación y de conflicto con el imperialismo norteamericano (esto es también la crisis) y no menciona Irak y Afganistán -cambio de posición de París. La lista puede ser más extensa.


 


Pienso fraternalmente que una buena discusión sobre por qué se publicó un artículo importante en estas condiciones va a mejorar la calidad del periódico y su rol militante.


 


Fraternalmente


 


Marcelo Nowersztern (Roberto Gramar)


 


París, 24 de septiembre de 2017